Como la misma vida, este deporte también da giros, unos radicales y otros no tan fuertes. Hace una semana muchos colombianos estábamos pendientes al juego de la selección Colombia femenina, la única que ha llegado a unas semifinales de un Mundial. Pero algo pasó, quién sabe qué, pero algo pasó, un giro talvez.
La prensa fue hasta las casas de la familia de algunas jugadoras, preguntando lo de siempre. ¿Qué come la niña?; ¿Qué si su primera palabra fue balón o gol?; ¿Por qué la dejaron jugar fútbol?; armaron toda una fiesta, ya la selección ganó el titulo. Pero repito, algo pasó. ¿Será que las agrandaron?.
La verdad parece que este equipo se hubiera colado sin ser invitado. Y con un error a los 2 minutos de juego toda esa ilusión se fue al suelo. Un giro. Realmente el domingo nos aterrizaron de panza, bueno en realidad fue el miércoles con la derrota ante Nigeria. Y para completar, el Mundial terminó con un decoroso cuarto lugar, para nada despreciable. Muy bien por estas niñas y por su técnico. No hay que dar garrote a un proceso en el que muchos nos montamos al bus cuando las cosas van bien, pero que por cosas del colombiano abandonamos cuando se vara o algo sale mal.
Giro alegre
Da orgullo ver a Mario Alberto Yepes jugando con el AC Milán. Al defensor de 34 años le están dando minutos para ir entendiendo el esquema rossonero, nada más y nada menos que contra el Arsenal. Una prueba de fuego que el vallecaucano saco adelante con un amistoso 1-1.
Ahora, la Premier los crío y la MLS los juntó. En la cabeza de pocos estaba pensar que en una delantera los puntas serían Juan Pablo Ángel y Thierry Henry. New York debe saber cómo tratar a estos dos veteranos atacantes, ya la dupla dio frutos con las anotaciones del paisa para el equipo del toro rojo. Ven como son los giros del fútbol.
Giro triste
Desde hace más de dos años Millonarios tuvo que compartir el rótulo del “más veces campeón de Colombia”, con el América de Cali, que conquistó la extinta copa Mustang y le añadió una estrella más a su escudo, la número 13.
Hoy, América no juega a nada. Dos derrotas y un empate lo ponen en zona roja, en la indeseable lista del descenso. Lo curioso es su notable nómina que aun no despega, Jorge Bermúdez no ha logrado encajar a un Gabriel Fernández que parece confundido. Cada partido el arquero Ramos es figura indiscutible, pero los partidos no se ganan por más atajadas que se hagan, si no se llega al arco rival.
El equipo rojo de Cali tiene que levantar, pues se le viene la noche, Quindío ganó, Cúcuta es líder y Pereira tiene un juego pendiente. El diablo tendrá que encomendarse a Dios y todos sus santos. Otra vez acá están los giros del fútbol.
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