Cuatro puntos, una victoria, un empate y una derrota. En un mes la
Selección Colombia paso de los gozosos a los dolorosos, y por ende se encargó
de demostrar la belleza de este deporte y también la ingratitud que originan
los resultados.
Eso lleva a concluir que después de un mes de nada sirvió ganar en
Bolivia. De nada sirvió traer tres puntos desde más de 3.600 metros si íbamos a
perder cinco al nivel del mar.
De nada sirvió ir arriba en el marcador en los primeros 45, si en la
parte final le íbamos a regalar la pelota al rival para que nos empatara o nos
ganara.
De nada sirvió que el Metropolitano se llenara con 46.792 personas que
esperaban ver una victoria y que le dieron una segunda oportunidad a su selección
luego del fiasco ante Venezuela.
De nada sirvió jugar a las 4 p.m. y aprovechar el clima de Barranquilla,
para debilitar a los argentinos, si unos minutos antes de las 6 p.m. los que
sacaban la lengua eran los colombianos.
¿Sirvió de algo escuchar a Gustavo Bolívar decir que Lionel Messi era un
jugador “común y corriente”? Que ese jugador “común y corriente", sin la
brillantez que lo caracteriza en el Barcelona, desnudó los errores de un equipo
que ilusionaba a más de 40 millones de personas que pensaban que con Leonel,
Brasil 2014 ya estaba muy cerca.
En la sexta posición de la Eliminatoria lo que le queda a Colombia es
replantear, trabajar y mejorar muchos aspectos en los siete meses de para que
tiene la carrera hacia Brasil. Revisar los errores individuales de Ospina,
Yepes, Aguilar, Bolívar (especialmente a
la hora de hablar con la prensa).
De antemano les digo: de nada servirá preparar la eliminatoria si se
juega contra Jamaica, Guatemala, Trinidad y Tobago, Honduras en Miami, New
Jersey, Houston o Los Ángeles, sabiendo que los rivales del patio suramericano son mejores equipos y se vienen Perú y Ecuador.
La otra fecha Fifa es en febrero y lo más
indicado es pensar con quien se juega y a quienes se convoca.