Es descabellado pensar que después del 3-3 ante Paraguay, la Selección Colombia va a jugar mejor en el hexagonal final. Como también es ilógico pensar que el equipo va ser más colectivo de la noche a la mañana y que su ataque va ser más efectivo. Esas son solo ilusiones y para lo que viene se debe ser más realista y dejar a un lado los sentimentalismos.
Lo que sí es cierto, es que desde esta tarde todas las seis mejores escuadras del suramericano arrancarán de cero. Es una revancha para los que no tuvieron una buena ronda clasificatoria –como Colombia- y también una prueba más para ratificar lo jugado hasta el momento, caso Brasil.
Para afrontar esa revancha la selección nacional debe tratar de llegar al arco con más claridad y con fútbol. Las ganas son un elemento adicional para llegar al gol, pero no son necesariamente la opción más acertada y en la que menos se debe pensar. Cuando un equipo juega bien es muy posible que los resultados se den.
Por ahora se cumple un objetivo dentro de este Suramericano: ya está en el hexagonal, se viene el más importante, los Juegos Olímpicos en Londres. Acá Colombia debe mostrar algo más que las ganas. El fútbol debe brotar de Cardona, Ortega, Castillo, Escobar, Arias y el equipo debe obedecer a las transiciones del juego.
Lo de esta tarde será el inicio de la revancha. Lara debe plantear un partido más y tratar mejor los partidos. Si bien lo importante es sumar, es mucho mejor hacerlo con un fútbol más alegre y convincente. Así Eduardo diga lo contrario.