Aun no se me borra de la mente la cara de angustia del técnico Eduardo Lara, cada vez que una cámara lo enfoca o cada vez que el Gol Caracol se le acerca. Por lo que he podido presenciar, en la Sub-20 hay un serio problema de confianza del DT con sus pupilos.
Y no es para más, de lejos Colombia pudo haber ganado por goleada ante una triste selección boliviana. Pero no, al final fue más la angustia que la tranquilidad y también fueron más las opciones desperdiciadas, talvez por el karma de este equipo, la falta de colectividad.
El 2-1 deja a Colombia en el tercer puesto del grupo B y con tan sólo un punto ante Paraguay, la Sub-20 está al otro lado con una oportunidad para arrancar de ceros y pensar en su revancha, luego de tres dudosas salidas en canchas incas.
Ahora, no hay que anticiparse, los partidos hay que jugarlos y lo que menos esperamos los colombianos es que estos muchachos se queden fuera del Suramericano, luego de casi dos años de preparación y más de 24 partidos amistosos utilizados como fogueo.
Y no nos digamos mentiras, a pesar de que Colombia puede pasar con un empate, es muy difícil que la Selección salga a buscar sólo un punto. Acá es donde aquel problema de confianza debe desaparecer. Acá es donde Lara debe sacar adelante su equipo y hacerle saber que, a pesar de las limitaciones, aun se puede participar en Perú.
En mi concepto, Colombia debe ganar ese partido y llegar con mejor mentalidad al hexagonal, esa será su verdadera revancha.
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