Radamel Falcao García hoy se lleva los elogios en el fútbol
mundial. Es el tercer goleador de la ‘Liga’ –el mejor del resto después de Messi
y CR7- y hasta alguna vez le criticaron no jugar bien un partido por hacerse el
enfermo –ese mismo juego en el que sus detractores se tragaron las palabras
porque el ‘Tigre’ marcó-.
En el ámbito mediático, es imagen de un portal de compra de
pasajes por internet, de una reconocida empresa de televisión satelital que
monopolizó la transmisión de los partidos colombianos, y hasta se da el lujo de
ser el que más vende camisetas en el Atlético de Madrid.
Y a pesar de todos estos talentos del ‘Tigre’, es un jugador
y una persona a la cual no se la han subido los humos. Se ve igual que cuando
jugaba los partidos intercolegiados a escondidas de los ‘profes’ de Fair Play y
cada gol que marca lo celebra como si fuera el último de su vida.
Como todos los goleadores, tiene sus rachas y desde hace
unos meses, los aficionados del Madrid se empezaron a ilusionar con aquel
goleador de la Europa League que le dio el título al Porto, el año pasado.
Ustedes se preguntarán por qué tantas flores a Falcao.
Sencillo, mi petición esta vez va a que por ahora al ‘tigre’ no se le limen las
uñas. Que siga arañando las redes de sus rivales y especialmente de los que
vayan a jugar contra la Selección Colombia.
Si bien fue el primer juego con el seleccionador Pékerman, y
aún es muy apresurado sacar conclusiones, uno de los fuertes es que al ‘tigre’
se le ‘utilizó’ donde se debe: pescando rebotes y creando espacios para
definir. Algo que no pasó ni con Lara, ni con ‘Bolillo’, ni con Leonel, que a
pesar de sentarlo, le marcó goles.
Y claro, no hay que negar que los técnicos también pesan con
la motivación que se les da a los jugadores y en el modo en que los emplean en
las formaciones. Así fue con Merlo y Estrada en River; con Vilas Boas en Porto
y ahora con el ‘Cholo’ Simeone en el conjunto ‘colchonero’.
Que siga marcando y celebrando, pero que no se le olviden
que sus goles pesarán más en las eliminatorias, pues por ahora, jocosamente, “no
escuchamos la samba” y estamos a dos años.
PD. Les pido me disculpen por tener este espacio tan descuidado. Estoy dispuesto a recibir sus tomates si en algún momento no volví a publicar.
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