De antemano espero que no se cumpla esa popular reflexión de que “todo lo que empieza mal, termina mal”. Un ejemplo claro es nuestro inmaculado torneo colombiano ó Liga Postobón, como ya no lo han presentado. Hoy, esta Liga tiene un ingrediente un poco amargo para los seguidores del fútbol profesional. Un ingrediente que puedo resumir en una frase: no hay campos, escenarios, canchas, estadios, como le quieran llamar. La gran mayoría están en remodelación para la Copa Mundo Sub-20 y lógico acá vendrán las autoridades de la Fifa a evaluar cómo estamos en materia de estadios; ya dieron una recomendación para algunas plazas, ya descartaron algunas ciudades como sedes y no duden que aun encuentren falencias en el tema de seguridad. Pero no nos desviemos.
En la primera fecha, varios equipos tuvieron que buscar posada para poder hacer rodar la pelota. Uno de ellos fue el campeón Junior, que tuvo que jugar en Cartagena y vencer al Pereira luego de estar abajo en el marcador. Buen inicio para los tiburones. Lo que da tristeza es que el torneo mayor de nuestro balompié empiece sin un partido tan atractivo como Nacional – Millos, que más allá de la crisis de ambas escuadras, es un juego digno de ver, pero que nos tocará esperar hasta octubre…. Si, octubre.
Y la cosa no termina ahí. Por poco nos perdemos América – Santa Fe, casi lo aplazan con justa razón. Girardot no tiene una fuerza pública que pueda garantizar seguridad como la tiene Bogotá o la misma Cali en caso de que los llamados barras bravas quieran acabarse los unos a los otros, saliendo de Bogotá o esperándose en alguna ciudad intermedia como Fusa o Melgar. Ojala hayan limpiado el camino y no haya mucha piedra en el suelo, ni tanto vidrio roto.
Hay que aceptarlo, por ahora nos toca así. Y así seguiremos un rato largo. Dios quiera que sea oportuno hacerlo, y que se miren otras cosas por que los Mundiales no son sólo estadios.
Practicidad femenina
Seré sincero, no me he molestado en despertarme a las 4 y 30 de la mañana para ver jugar a las “chicas superpoderosas”, como las llaman por ahí. Pero es un buen ejemplo para las selecciones juveniles masculinas. Niñas que tocan la pelota, la respetan y que están preparadas gracias a los procesos a los que nos acostumbraron los seleccionadores colombianos.
Esperemos a ver con que nos sorprenden este sábado. Una victoria, un empate y una derrota no son la mejor carta de presentación de la selección en cuartos de final, pero está instancia es a otro precio y si se juega con la jerarquía que se tuvo ante Costa Rica apoyada por la practicidad femenina, talvez todo salga muy bien para el equipo de Rozo.
Pd: póngale cuidado al grito de batalla de estas niñas. Para mi el ‘Bolillo’ debería ir buscando a su animador. No es muy acertado, pero las trencitas de Hugo Rodallega y unos griticos de ánimo podrían sacarnos de esa incredulidad hacia la amarilla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario