El último partido de la final del Mundial africano dejó al seleccionado español como un campeón a la medida. En primer lugar porque, pese a su truncado debut, durante los otros seis juegos disputados en Sudáfrica pudo superarse, salir adelante y dejar a un lado las especulaciones de una temprana y sorpresiva eliminación.
Talvez para la ‘Furia’ esa derrota ante Suiza fue un jalón a la tierra para un seleccionado que levitaba gracias a su favoritismo. Así, Del Bosque y su equipo se dieron cuenta del animal que se les venía encima si no aterrizaban esa magia que brotaba por los pies de Xavi, Iniesta, Villa y Torres.
Magia que muchos vimos contra Alemania. Noventa minutos de un fútbol, que a más de un aficionado le devolvió la esperanza gracias a la exquisitez con la que los ibéricos rodaban la pelota en el césped. Pero también a la medida estuvo el seleccionado tulipán, Holanda un digno rival que dejó afuera al penta Brasil.
Finalmente lo que los aficionados vimos fue la guerra de la practicidad contra la pierna fuerte y efectiva. Una España que tomó la delantera y sin pensarlo hizo de Stekelenburg la figura en los primeros minutos. Fiel a su tradición con pases cortos y dominio de pelota, los españoles fueron buscando espacios que rara vez brindaba Van Bommel, un fuerte volante de marca dedicado a la interrupción del juego rojo y al fastidio del cerebro Iniesta.
Pero Holanda no fue en todo el partido una muralla. Entendió que podía atacar y generar opciones pese a que varios jugadores fueron amonestados por el pésimo Mr. Webb. Lógico esas amonestaciones se convirtieron en una limitación del ataque naranja, tanto que le valió la expulsión a Heitinga.
A la medida, los dos espectaculares achiques de los dos mejores arqueros de la Copa. Robben aun debe estar desconsolado, si bien no definió una clara opción de gol, cabe destacar como San Iker evitó con su pierna derecha la primera diana holandesa. Un claro aguante que llenó de nervios al delantero del München, que pateo esperando que el Jo-bulani tocara la red del Soccer City.
Hasta que a escasos minutos de lo que muchos creían sería la sufrida serie de pénales, un milimétrico pase a los pies de don Andrés acabó con las esperanzas holandesas. Talvez el primero en celebrar ese gol, por encima del banco español y los millones de seguidores de la ‘Furia’, fue Cesc Fábregas que en el segundo tiempo desperdició el desequilibrio del juego gracias al rápido achique de Stekelenburg.
Un mágico juego colectivo tiene a una nación de Europa celebrando su primera conquista mundialista. Hoy el mundo se rinde a los pies de España, una selección en la que todos confiaron, o si no pregúntenle a Paul, que dejó en vergüenza al tailandés Mani.
Esta demostración de fútbol se une a Alemania, Argentina, Brasil, Francia, Inglaterra Italia y Uruguay, como probadores de la gloria y nuevos integrantes del Hall de la Fama del balompié mundial.
Se fue el Mundial de Sudáfrica y su próxima parada será Suramérica. Hoy tenemos un campeón a la medida, felicitaciones a España, sus jugadores y su técnico.
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