En la historia del fútbol colombiano se instaló el delantero argentino, Ariel Carreño. La anotación del asegurador, a los siete segundos, de iniciado el duelo ante Junior, dejó un record muy difícil de romper. El ex Boca, Once Caldas y Millonarios, rompió el record de Bernardo Redín con el Deportes Quindío, que casualmente anotó contra el conjunto tiburón.
También la rompió Santa Fe. En un juego lento y lleno de tropiezos, seguramente por la cancha y la falta de juego colectivo, el rojo capitalino acabó con una paternidad escarlata, en condición de visitante. Claro está, que el visitante más bien fue América, debido a la cercanía de Girardot con la capital. El caso es que los cardenales ganaron con lo justo. Dos opciones, dos goles. Mientras que América, con algunas torpezas logró sólo un gol que puso a más de un santafereño nervioso. Pero ojo, al diablo le anularon un gol válido, esa pelota nunca salió de la cancha.
Por su parte Millos hizo respetar la casa. Ganó bien, supo juntarse y con un pase gol de Andrés Pérez, jugador del Deportivo Cali colaboró con la anotación de Vásquez. Pero en este partido el que la rompió fue Perlaza. Bueno a él se la rompieron, luego de una acción poco usual, pues el jugador Valdés iba en dirección al arco de Cuadrado, meta del Cali, por lo que no era necesario buscar con una falta tan fuerte y en la mitad del terreno de juego. Inexperiencia, talvez.
Y lo que faltaba. La primera selección nacional en llegar a la semifinal de un Mundial. Para este país de machistas es toda una sorpresa, aunque estas niñas ya nos habían presentado algo de su talento en el sub-17. Pronto jugarán contra Nigeria y las miradas estarán expectantes sobre las hazañas que ellas hagan.
Ellas rompieron la historia del fútbol no sólo femenino, sino colombiano, a parte de las hazañas de Pachito y Bolillo.
Buena suerte chicas superpoderosas.