miércoles, 6 de julio de 2011

Un pare a la marcha del mejor del mundo

La mañana del miércoles El Espectador abrió sus páginas con el titular ¿Cómo paramos a Messi?. Es de esas preguntas que de inmediato lanzarían una respuesta: no sabemos. Y, la verdad, aun cuesta entender cómo un león de mil batallas como Mario Alberto Yepes junto con Amaranto Perea, Carlos Sánchez, Camilo Zúñiga y Pablo Armero lograron neutralizar un ataque “liderado” por el mejor jugador del mundo en la actualidad.
Puede ser que se hizo una marca escalonada que permitió destruir un enlace (enlace es un decir pues ‘la pulga’ está sola), entre Lio y sus compañeros. También, puede ser que la defensa se encargó de taponar los espacios para que Argentina no pudiera avanzar con más de tres toques frente al arco de ‘Neco’ (sacó tres pelotas importantes, ninguna fue una acción elaborada en conjunto). Puede ser el orden que planteo el ‘Bolillo’ para su defensa y la claridad para atacar cuando era necesario. Les reiteró, no sé como lo hicieron y al final se fue la noche en Santa Fe con un 0-0 injusto.
Injusto igual nos tiene en la cima del grupo A con cuatro puntos, que podrían hacer sido seis si Ramos no lanza el balón por encima del arco, si Dayro no hubiera despreciado una opción clara frente a la portería, si Teo se la hubiese tocado a Dayro en el último cuarto de cancha, si Romero no hubiera sacado casi 6 pelotas de gol, etc, etc, etc.
Pero ojo, hoy hay que decir que la selección Colombia jugó uno de los mejores partidos de la era Gómez. La mentalidad después del juego con Costa Rica dio un giro de 180 grados. Tuvimos la felicidad de ver a Guarín como el jugador que es en el Oporto, aplaudimos el esfuerzo del tigre Falcao, nos ilusionamos con la zancadas de Adrián Ramos y hasta rezamos porque ‘Neco’ siguiera atajando las pelotas de gol que hizo Argentina.
Todo ese tipo de elementos hacen pensar que la forma de jugar en la selección va cogiendo un rumbo con esta nueva generación. Pelota en el suelo, contragolpes rápidos reflejados en desbordes por las rayas y sobretodo, la mentalidad para enfrentar equipos grandes, que se tiene que trasladar a la hora de enfrentar equipos de menor renombre, como las selecciones sub. 20 de cualquier nación.
Se viene Bolivia y se espera la misma seriedad y concentración que se tuvo en el Cementerio de los elefantes, lugar donde 11 guerreros pararon la marcha del mejor del mundo.

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